LA VELOCIDAD DE LAS COSAS

 

En este momento, el resultado que muestro como performer es, básicamente, la consecuencia de la experiencia de mi propia práctica escénica. Para mí esto significa que resultado y ejercicio son lo mismo. Parto de algo bastante obvio; cualquier acción que se repite y que responde a una partitura escrita, ya sea una acción cotidiana o esté enmarcada en la escena nunca es igual aunque sea ese mi objetivo.  Aprovechando esa realidad, me hago consciente de que cada acción es susceptible de ser modificada abriéndose simplemente al presente en el que se desarrolla. Yo entonces puedo decidir si atiendo a estos estímulos internos y externos, si los escucho o los ignoro, si me abro o no a las posibilidades y hasta dónde. Es un trabajo con y contra la voluntad. La base de mi trabajo es el descubrimiento del movimiento de un cuerpo entrenado y la danza comienza al poner en relación las percepciones internas y externas haciéndose consciente al momento de las dinámicas, espacios e intensidades.